Entrevistas

Entrevista a Gustavo Pérez Monzón y René Francisco Rodríguez

Soy René Francisco Rodríguez y junto con Elsa Vega hicimos la curaduría de la exposición “Tramas” para Gustavo Pérez Monzón.

Soy Gustavo Pérez Monzón, soy artista, he trabajado en proyectos educativos durante casi toda mi vida.

¿Cómo surge la idea de esta exposición?

René: todo tiene una presencia, en mi caso de dos formas, una primeramente generacional, no directo en persona, y la otra es con el paso del tiempo una relación personal que se estableció, a partir del interés que tuvo la fundación CIFO y en especial el sub presidente Cisneros, en localizar el trabajo disperso en donde estábamos, el trabajo olvidado de Gustavo y conocer a Gustavo de una manera directa. Esa fue digamos la raíz, ese conocimiento se empezó a establecer con muchos más vigor, en una visita que hicimos Ella y yo aquí en Cuernavaca, en el pueblo donde vive Gustavo, donde ellos dos empezaron a conocerse, fui un espectador muy directo en esta situación, para mi era muy especial , porque cuando lo conocí vi dibujos que se habían hecho, conocía la historia y era participe de las personas que transmitían, pero hoy para mi es una realidad muy cercana, de alguna manera muy autentica, una persona cercana a Gustavo, o por lo menos me siento cercano a él .

Descubrir la obra de Gustavo para las personas y poder ayudar a entenderlas, a tocarlas, a mirarlas de cerca, a meterse entre ellas, ha sido quizá una de las cosas más felices que he tenido en los últimos años, como una historia de cultura digamos, como una persona de emociones culturales. Ha sido un profesor, un artista, cultivadora de sensibilidad para mirar mucho e trabajo de nosotros.

Siento que a través de muchos años, desarrollé una capacidad de poder ver, admirar y continuar siempre como un espectador, como un lector vivo. ahora hay muchos amigos de muchas personas conocidas, por que en el caso de Gustavo yo lo conocía de lejos un poco de cerca, pero nunca hubo un trato, un saludo de mano, teníamos amigos en común. Para mi todo implica una serie de historias, y lo más interesante para mi de conocer a Gustavo, es su persona, su obra. El mito es que Gustavo , una persona que se dio, como decía uno de sus colegas, dejó su cuerpo del sueño en algún lugar y se introdujo en otro cuerpo. Entonces de ahÌ no solo vino el mito del arte, si no también el mito de la persona, quien es Gustavo, que hace Gustavo; y siempre uno escuchaba que Gustavo se dedicaba a atender a las personas. El tuvo que revalorizar todos sus títulos cubanos, y como la burocracia era tan grande, el se dio a la tarea de hacer todos sus niveles en un uno o dos años. Aplicar exámenes desde primaria, hasta universitarios, hacerlo en una edad en que uno no quiere saber nada de estudios, como él se atrevió. Tiene una sensibilidad única, realizó en aparente anonimato, las obras tan grandes que puede ver físicamente. Gustavo nunca se retiró se dio la tarea de formar personas, y es más difícil que hacer dibujos. Cuando tú te enfrentas a una cartulina, no es una cartulina, es un vacío. Cuando tu enfrentas a un grupo de personas, tienes que tener la capacidad de comprensión, de entendimiento, capacidad de información para ayudar a esa personas. Y esas personas siguen contigo y van sumando otras personas. Gustavo se dedica a la pedagogía y al arte al mismo tiempo, y lo más interesante es que lo hizo en Cuba y también lo ha hecho en otro país, tiene que entender y comprender, está sembrada y cultivada, hay frutos que se están recogiendo ahora; ayer fue estudiante y hoy artista

– Y tu Gustavo, ¿cómo percibes esta relación de tu parte artística y pedagógica?

Gustavo: Siempre he pensado que la enseñanza, desde su propia experiencia uno transmite
a los demás lo que ha experimentado. Anoche vi un comentario, de cómo un alumno había entendido la enseñanza que él había recibido en el grupo, me parece conmovedor las palabras que él decía, como que había a completado su enseñanza viendo esta exposición, por que cuando estamos trabajando, nunca había mostrado imágenes de mi trabajo. A veces pienso en que es una manera fácil en que puedo influenciar a otras personas. En la enseñanza
puedes tocar y puedes sugerir, pero no puedes influenciar demasiado en las personas,
no puedes hacerte una carga.

– ¿Cómo percibes este encuentro con René, con Ella Fontanals-Cisneros?

Gustavo: A René lo conocía ya como un artista. A través de él llegué a Ella, la
coleccionista que ha presentado su exposición aquí en el museo, y a Elsa, la curadora
la conocí en este proceso. Lo más importante es que no solo ellos han reunido, también a conectado y buscado piezas importantes dentro de todo este conjunto.

No solo basta con los dibujos que conservaba de los años 80, si no motivarme a que rehiciera estas instalaciones que en realidad las hice en el año 80, 81, 82. Tampoco sabía como rehacerlas, es otro tamaño, en algún momento fue importante, pero se quedó ahí. Cuando en la conferencia me dijeron que lo hiciera, al principio me dio un poco de miedo, de duda, acerca de si yo podía o no hacer esas piezas, pero haciéndolo me di cuenta que en el fondo sabía hacerlo otra vez, y que podría construir una obra aunque hubieran pasado 30 años sin pintar, sin dibujar o armar una obra. He armado exposiciones durante todo este proceso educativo de Morelos, he guiado la obra de otras personas y de alguna manera, mantener eso te hace
mantener vivo.

– ¿Nos podrías contar más de la curaduría de Tramas?

René: Bueno, Tramas es un título que planteé a la composición o recomposición
de un sistema lógico donde hay dibujos de dos grandes series de una época muy
corta y dos momentos visuales que aparentemente no tienen mucha conexión y
estos dos cuerpos son básicamente los dibujos, de un periodo y de otro, que son
enlazados por las instalaciones.

Las tres grandes instalaciones, están los Tarots y esta el Cubo de dibujo, entonces pienso que es un contrapunteo en las obras con distintos momentos emocionales, vivenciales que están hechos con una intensidad muy fuerte. En esta puesta en escena prescindimos de una primera parte de esos dibujos que son preliminares a lo que están aquí, pero no deja de ser Gustavo Pérez Monzón. Tiene un sello único: La curaduría fue concebida de arqueología, había que rehacer esas instalaciones, había que darle un cuerpo más favorable. Como han pasado esos años donde la visualidad de las puestas en escena, las instalaciones han recobrado una redimensión muy fuerte y que el trabajo da lugar y verifique que es un trabajo muy abierto.