Entrevistas

Conversación con Ana Garduño sobre la vida y obra de Juan Soriano

Ana Garduño

Soy Ana Garduño, historiadora del Arte, investigadora del INBA. Juan Soriano para nosotros representa siempre un artista “sui géneris”, es un artista único en el panorama de la modernidad tardía del México del final de mediados del siglo XX; por que es un artista universal, es un artista con una vocación universalista, no localiza, no regionaliza, mucho menos chauvinista, de un nacionalismo reducido que predominaba en su época, es un artista que cree en las potencialidades de aprovechar la riqueza del patrimonio artístico universal, de todos los tiempos, de todas las épocas, momentos por los que ha transitado la historia de la humanidad y de todas las regiones, el hecho de que haya vivido en Europa, lo potencializa y lo convierte en un agente, digamos en cierta medida incómodo para el arte moderno mexicano, mucho más cerrado, mucho más localista con preocupaciones muy centradas en lo local digamos.

A través de su correspondencia, detecté que se convierte en un agente, que cuestiona el panorama nacional, muy reducido en su momento, cuestiona también estas miradas nacionalistas de la curaduría de arte de mediados del siglo XX, cuestiona solamente el tema de la creatividad artística mexicana, reducida a temas y a problemas sociales mexicanos.


Por ejemplo, recuerdo muy bien un comentario que hace ahí Inés Amor en una carta dirigida a la dueña de la galería de Arte Moderno, y en esa carta le comenta que Fernando Gamboa el Curador, le había pedido una obra mexicana, así lo dice, y lo entrecomilla; para una exposición que iba a llevar a París en 1952. y le dice: Cómo me pide una obra mexicana si yo todo lo que hago es mexicano, nací mexicano, tal vez el tema no es mexicano, el tema o el abordaje no es directamente relacionado a lo que entonces se llamaba escuela mexicana de pintura, pero sin duda ya por el hecho de que la hace Juan Soriano, es una obra mexicana. entonces esta cuestionando así el concepto a representar por supuesto clases bajas, campesinos, el panorama mexicano, en el matizado por el maguey.

La gran aportación de Juan soriano, me encanta que haya sido profesor de la Esmeralda y el haber vívido en Europa, la experiencia de vivir y habitar Europa, pero no solo como turista, si no como visitante temporal, si no haber residido en diferentes lugares, en París en Roma, en Grecia, el estar viajando. Le permitió tener una cultura universal impresionante, era un hombre culto, pero también profundamente curioso, una persona que siempre estaba buscando la diferencia, la novedad, la actualización, siempre tenía una preocupación por su obra, de estar a la vanguardia, con una preocupación de reflexionar desde el presente, tomando a veces como referencia, el arte antiguo, por ejemplo, o el arte moderno. Lo hace diferente a todos los artistas de la época con quienes siempre estableció una relación de amor-odio, de admiración, de respeto, pero también de diferencia. Él estaba orgulloso de ser diferente, una mirada mucho mas documentada, amplia, de no reducirse a temas y problemas de la mexicanidad.

Desde la historia del arte, ¿dónde podemos de pronto ubicar a Juan Soriano?

Yo creo que esta mirada tradicional de ver el arte por corrientes, por grupos, por manifestaciones, es veces bastante complicada, no la aplicaría en este momento. Es un artista que en buena medida se auto forma, auto educa y termina prácticamente el día que se muere.

Es un artista que siempre esta jugando con diferentes grupos, está interactuando en diferentes momentos de su vida, esta dialogando y estableciendo complicidades plásticas con diferentes movimientos, el en algún momento se podría incorporar a alguna de su obra plástica, en lo que en aquel entonces se llamaba Escuela Mexicana de Pintura. El está siempre problematizando, mirando, lo que se produce en México, lo que se produce afuera, pero siempre con una mirada, un poco distanciada. Siempre está como muy abierto a otros temas, problemas, discusiones. Y hay unas resonancias en su obra que solamente una mirada muy detallada, muy específica, a través de un estudio profundo, podría detectar un poco de dónde vienen esas aculturaciones, esas afluencias.

Él está siempre hablando con la gente, se caracteriza mucho por establecer diálogos más productivos, más fructíferos con los que están más abiertos. Él tiene una relación con los surrealistas trabajando en México, muchos de ellos a raíz de la Segunda Guerra Mundial, con el grupo de contemporáneos, que era un grupo también provocador, el mismo se auto comisionó como provocador del panorama artístico cultural mexicano. 

También tiene un dialogo productivo con grupos contemporáneos, está participando con sus obras de teatro, en las escenografías que están produciendo en sus montajes, esta estableciendo dialogo con la poesía, lecturas, críticas contemporáneas.


Justamente el grupo contemporáneos, son un colectivo no oficial de creadores, ubicados desde el teatro, la literatura, la poesía, el arte plástico, etc. Que estén buscando como otros caminos para expresarse que no sean necesariamente las narrativas, los discursos y recursos iconográficos tradicionales. Siempre está estableciendo productivos diálogos con Rufino Tamayo que también es un artista transnacional, justo establecía diálogos y confluencias super productivas. El siempre tiene como este perfil de no quedarse en los consabidos contradictorios de la mexicanidad plástica digamos, y eso lo hace no solo diferente, si no lo hace vigente, más actualizado, un ser poligénico del cual todavía, estamos comenzando a conocer y a desmenuzar.