SEP - ENE

ClarOscuro - Javier Marín

SINOPSIS

La exposición reúne obras de diversos materiales que dan a conocer los distintos momentos en la producción de Javier Marín, desde los inicios como escultor, las investigaciones y propuestas que han forjado su lenguaje técnico y estético.

Este conjunto incluye piezas medulares que materializan y complementan el discurso del artista, obras que funcionan como un laboratorio de análisis y experimentación de sus preocupaciones formales y conceptuales.

Se mostrarán más de 60 obras, en su mayoría de gran formato, que van desde la escultura hasta la pintura en la que se revelan más de 30 años de arte en materiales tan diversos como el bronce, la madera o las resinas, mezcladas con algunos materiales orgánicos.

NÚCLEOS DE LA EXPOSICIÓN

CABEZAS

Obras monumentales que han recorrido más de 20 ciudades en Europa Y América, estableciendo un diálogo con el espacio público.

Las Cabezas de Javier Marín realizadas en bronce a la cera perdida, invitan a la reflexión acerca de lo cíclico y perecedero de las ideas.

REFLEJOS

Dos piezas gestadas en un mismo molde, asentada cada una en su idéntico, revelan al ojo una paradoja visual: lo que en apariencia es un reflejo, en realidad es un doble.
En el trabajo de Javier Marín, es el proceso lo que devala el destino del proyecto: de la realización de dos copias de una misma pieza surge una obra que suma en forma y significado.

SIETE

La serie Barbudos, que en un conjunto reza: “matarás”, si se le ve de frente, “vivirás”, si se le ve por detrás. Es uno de los ejemplos en los que el escultor ha recurrido al lenguaje para añadir una capa más de significación a su obra.

NUDOS

En esta serie el artista lleva al extremo la idea, siempre presente en su trabajo de dejar a la vista la impronta de las personas que colaboran en sus procesos de producción.

PIERNAS

Javier Marín, subvierte en su fuerza física e instintos en un gesto de candidez amenazante, una estabilidad que vacila entre el buen juicio y la necesidad de dominio.

CHALCHIHUITES

La referente visual es dual: por un lado, la fragmentación de los cuerpos sugiere una dramática disociación, pero por otro, la armonía de la disposición del conjunto connota una convivencia armónica de los mismos fragmentos.
Con esta pieza, el artista decidió hablar de
igualdad a propósito del conflicto entre conquistadores y conquistados, víctimas y victimarios. Quiso abordar este tema a partir de la conciencia de que los seres humanos, enfrentados a distintas circunstancias que pueden sernos comunes a todos, somos igualmente capaces de atrocidades y maravillas.

BUCLES

Javier Marín propone una instalación de dimensiones variables y juega con la posibilidad de que el observador interactúe moviéndose entre las piezas, incluso usándolas para descansar.

Bucles evoca un campo de batalla. ¿Batalla real?
¿Batalla metafórica? las batallas en el mundo prehispánico se libraban cuerpo a cuerpo, y existen testimonios que describen cómo, tras someter a los enemigos tomándolos por la
cabellera, los campos quedaban sembrados de mechones de pelo.