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Máquina de hacer dinero P/A.
Bronce
465 x 415 x 380 cm
2000

about

Existe una escultura cerámica de pequeño formato similar, pero no idéntica a ésta, fechada en 1958 y titulada “La máquina de hacer dinero”. El título de la obra es otro ejemplo del sentido del humor de Soriano y su forma resulta atípica dentro de una producción principalmente inspirada en formas humanas y animales.

Las máquinas comenzaron a tener protagonismo en la vida cotidiana relativamente tarde en el contexto de la larga historia del arte y la incorporación del imaginario de la máquina resultó un proceso lento, originalmente dedicado, durante el siglo XIX, a presentar el conflicto entre máquina y naturaleza. Tres de las primeras vanguardias del siglo XX, el futurismo, el dadaísmo y el constructivismo dedicaron particular atención a la máquina y a explorar sus posibilidades como inspiración y medio artístico. Si bien otras vanguardias celebraron a la máquina y a la tecnología como símbolos positivos de la modernidad, autores dadaístas como Marcel Duchamp y Francis Picabia tuvieron una reacción más ambigua, compleja, crítica e irónica frente a las máquinas, tan próximas al progreso como a la guerra y cuyos procesos repetitivos relacionaron con rituales primitivos y con el acto sexual.

El interés originalmente dadaísta por la figuración de máquinas imposibles, extrañas, perversas, inútiles o eróticas fue heredado directamente al movimiento surrealista, siendo uno de sus más destacados “fabricantes” Max Ernst y, posteriormente en México, Remedios Varo. Podemos relacionar esta obra de Soriano con la genealogía dadaísta y surrealista de la representación irónica y humorística de la máquina, misma que también fue desarrollada por otros movimientos como el Pánico, en el que participó Alejandro Jodorowsky, y que continuaron figurando máquinas extrañas de tortura y placer, muy distantes de las grandes maquinarias progresistas que celebró el muralista Diego Rivera o que Orozco y Siqueiros relacionaron con el cruel avance de la modernidad.

Jardín escultórico

El jardín escultórico es un espacio público y gratuito que conecta el poblado de Amatitlán con el Centro Histórico de Cuernavaca. Es un espacio recreativo, de descanso, reflexión y disfrute de más de 4000 m2 que alberga 17 esculturas de gran formato de Juan Soriano. Su diseño integra la diversidad vegetal, un apantle de cauce natural y especies provenientes de regiones con clima similar al de Cuernavaca.