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Pájaro de dos caras IV/ VI
Bronce
222 x 113 x 59 cm.
2005

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Soriano se interesó en la representación de los animales tanto a partir del estudio de sus formas y movimientos naturales, como también de maneras estilizadas y solemnes; en el segundo caso, sus obras evocan de manera siempre ambigua las representaciones de animales de la antigüedad realizadas con una intención simbólica, muchas veces religiosa. A la figuración simbólica, solemne y estilizada de humanos y animales se le define como hierática, palabra que proviene de una griega para definir lo sagrado.

En el caso del arte occidental, las figuras que poseen dos caras nos evocan irremediablemente a Jano, uno de los dioses más antiguos de la mitología latina (romana) que era el custodio de los umbrales y representación de los tránsitos entre el pasado y el futuro, los comienzos y los finales: enero, el primer mes del año, deriva de su nombre. Jano casi siempre fue representado de manera bifronte (con dos caras orientadas en direcciones opuestas).

Por otro lado, este pájaro de Soriano aparenta tener sus alas a punto de ser desplegadas. En la heráldica (disciplina que estudia los símbolos de los escudos y emblemas) las figuras de aves con las alas semi-abiertas son definidas como “azorantes”: representando el momento de pasar del sosiego a la acción; un ave presente en las leyendas de muchas culturas antiguas de Asia y el Mediterráneo que los griegos llamaron Fénix, generalmente fue representada así. En ciclos de cientos de años, el Fénix era convertido en cenizas por el fuego para luego volver a nacer, convirtiéndose en tiempos cristianos en símbolo de la resurrección.

La figuración de aves como símbolos de ciclos cósmicos también fue frecuente en las culturas antiguas del América. El pueblo Hopi que actualmente habita en el suroeste de los Estados Unidos, ha conservado la tradición de recibir a la primavera con un ritual que incluye una “danza de las águilas”, aves que representan emisarios entre la tierra y el cielo; los danzantes portan alas e imitan su despliegue. Los hopis dan forma a los espíritus protectores de su pueblo por medio de las famosas muñecas “kachinas”. De cierta manera las kachinas de los hombres-águila asemejan a este pájaro de Soriano.

Jardín escultórico

El jardín escultórico es un espacio público y gratuito que conecta el poblado de Amatitlán con el Centro Histórico de Cuernavaca. Es un espacio recreativo, de descanso, reflexión y disfrute de más de 4000 m2 que alberga 17 esculturas de gran formato de Juan Soriano. Su diseño integra la diversidad vegetal, un apantle de cauce natural y especies provenientes de regiones con clima similar al de Cuernavaca.